La nueva “autonomía” de los adolescentes

Roxana Morduchowicz aborda en este artículo de la revista Por Escrito, la autonomía de los adolescentes a partir del uso de nuevas tecnologías e Internet.

"Internet ha generado entre muchos adolescentes nuevas sensaciones de libertad y de autonomía, que – al parecer- rara vez experimentan en otras esferas de su vida diaria. De alguna manera, los adolescentes sienten que, en Internet, no existen las limitaciones ni restricciones", afirma Roxana Morduchowicz en su artículo La nueva "autonomía" de los adolescentes.

 

Explica además que "la vida de los adolescentes hoy se mueve entre dos esferas: la virtual (on line), en los vínculos que establecen en el ciberespacio y la real (off line) en el mundo de sus relaciones cara a cara. Los adolescentes entran y salen de ambos universos permanentemente, sin necesidad de distinguir sus fronteras de manera explícita".

 

Morduchowicz es doctora en Comunicación, especialista en cultura juvenil y autora – entre otros- del libro "Los chicos y las pantallas" (Fondo de Cultura Económica, 2014). En tanto, la nota publicada en Por Escrito N°12 está basada en el libro "Los adolescentes del Siglo XXI" (Fondo de Cultura Económica, Buenos Aires, 2013).

Por Escrito es la publicación temática de Fundación Arcor Argentina, Fundación Arcor Chile e Instituto Arcor Brasil. La revista aborda a nivel regional, temas vinculados con la situación de las infancias y las oportunidades educativas.

Aquí les mostramos la primera parte del artículo:

 

Afirmación rotunda: las casas de los adolescentes tienen hoy más pantallas que libros, diarios y revistas en papel. Los adolescentes viven en un mundo visual, en general por decisión de los adultos. Efectivamente la elección de contar con más pantallas que medios gráficos en una casa, es de los padres, que son quienes compran la tecnología en el hogar.

Estas decisiones no siempre obedecen a razones económicas: es más barato comprar un libro que un tercer televisor, un diario que una segunda notebook o una revista, que un celular para cada integrante de la familia.

 

Cuando deciden la compra de un bien cultural, las familias no solo piensan en la adquisición del objeto, sino que están tomando decisiones más amplias sobre el tipo de hogar en el que desean vivir, sobre su posición frente a las tecnologías, su visión del tiempo libre de los chicos, y sobre las prioridades en su formación. (Morduchowicz, 2008)

 

En otras palabras, un hogar con más pantallas que medios gráficos refleja la inclinación de los padres por los bienes audiovisuales para el tiempo libre de ellos mismos y de sus hijos. La ubicación física de los medios en una casa y la relación entre los espacios colectivos (comedor / sala) y los individuales (habitación) refleja, también, la visión que tienen los padres respecto del papel de los medios de comunicación y las tecnologías, en la vida cotidiana de la familia, y en particular, de los hijos.

 

Hoy, muchas habitaciones de adolescentes – cuyos padres acceden al consumo - cuentan con un diversificado equipamiento tecnológico.

 

Algunas encuestas recientes reflejan que el cuarto de un chico de clase media en Argentina cuenta con cuatro pantallas como mínimo: televisión, celular, netbook de la escuela, play station y Wii son las más presentes. (ADIRA, 2016)

 

Así, el uso de la pantalla –TV, computadora, tableta o celular- se desplaza de familiar a personal, de colectivo a individual, de compartido a solitario. De hecho, el uso que hacen los chicos de los medios y las tecnologías que poseen en su cuarto es, mayoritariamente, en soledad. Se ha transformado el contexto de recepción, porque el equipamiento en la habitación tiene una relación directa con el consumo individual y solitario de las pantallas.

 

Este mayor equipamiento de la habitación tiene dos claros efectos: un consumo mayor (más horas diarias de uso) y una utilización más en soledad. En los últimos cinco años se ha generado una suerte de “privatización” de los consumos culturales. En otras palabras, el uso es más privado, individual, exento de la presencia de otros con quienes compartirlos. Por eso, no sorprende que exista una correlación positiva entre los adolescentes que cuentan con más tecnologías en su cuarto y el tiempo que pasan con ellas.

 

Los adolescentes -como dijimos- viven en un mundo poblado de pantallas. Y por este motivo, justamente, también ellos las eligen para su tiempo libre. Entre estas pantallas, se destaca principalmente el celular. Es de prever que en los próximos años, tal como sucede hoy en Europa y Estados Unidos, el teléfono móvil no solo será la pantalla principal de los adolescentes, sino su pantalla única. El celular, en sus distintos formatos y alcances, está tan presente en la vida de los adolescentes de sectores socioeconómicos privilegiados como entre sus pares de sectores populares. Por su carácter portátil, es la única pantalla que los acompaña las 24 horas y es la tecnología que más lamentarían perder si desapareciera. (ADIRA, 2016).

 

Está claro que, por vivir en un mundo poblado de pantallas, los adolescentes de hoy hacen todo por Internet: buscan información, escuchan música, ven televisión, miran películas y series, hacen la tarea y se comunican con los demás.

La vida diaria de los chicos pasa hoy por las pantallas.

VER LA NOTA COMPLETA  DE ROXANA MORDUCHOWICZ EN POR ESCRITO N° 12 "NIÑEZ Y TECNOLOGÍA".

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