“El rol del adulto en el juego es importante, pero tiene que haber deseo de jugar”

Además de poeta y ensayista, Daniel Calmels es psicomotricista y psicólogo social, con una amplia experiencia en la formulación de políticas públicas vinculadas con la psicomotricidad. Lo entrevistamos durante el 12ª Encuentro Internacional de Educación Infantil, y pudimos reflexionar sobre el adulto y su rol en relación al juego de los niños.

Fundación Arcor: ¿Qué juegos surgen de acuerdo con la interacción con objetos?

Daniel Calmels: Aparecen acciones lúdicas que podemos llamarles “juegos de crianza”. Surgen gracias a la cultura, surgen gracias a la transmisión que se da entre uno y otro. Son juegos “matrices”, juegos que van a dar tema a muchos juegos de la vida adulta. Por ejemplo, la escondida. La escondida es un juego que trabaja una temática básica que es la ansiedad. Si ustedes recuerdan cuando están escondidos tras una puerta y el que los está buscando se acerca, hay una tensión corporal evidente, hay una actitud de espera tan fuerte, y la ansiedad aparece. Los juegos de escondidas tienen entonces una función importantísima para el desarrollo adulto.

 

FA: ¿Podríamos decir que el cuerpo se construye?

DC: Es muy probable que el concepto de cuerpo, y el concepto de objeto estén naturalizados. Y sí, el cuerpo que me interesa es ese cuerpo que se aprende, que se construye. En la palabra construye está el “con”, que implica un otro. No habría un cuerpo si no habría un otro. Un otro que cumpla la función de espejo, que el niño se pueda mirar en el otro. Y a su vez, el adulto también se mira y recrea sus tiempos pasados. Hay una construcción del cuerpo que lleva años, y que continuamente se modifica. Sobre la base orgánica del organismo, está la construcción de un cuerpo que es cultural.

 

FA: ¿Cómo influye el juego en el desarrollo del ser humano?

DC: Los juegos de crianza trabajan el temor a la pérdida del sostén, el temor a la pérdida de la referencia visual y el tercer juego, los juegos de persecución, trabajan la idea de la defensa, de un refugio seguro. Son juegos corporales, pero en ellos se despliega un relato, porque en cada uno hay un relato, que es ficcional. Alrededor de la vida del niño hay objetos. Una cosa es la materia, la forma y otra cosa es un objeto. Conectarse con un objeto es conectarse con algo que tiene una utilidad, que tiene un nombre, que tiene una presencia social.

 

FA: ¿Y qué función cumple el adulto en las actividades lúdicas de los niños?

DC: El adulto introduce el jugar. Es un introductor al juego del niño, pero para eso debe estar en él el deseo de jugar. El niño es importante para el adulto, porque puede volver a jugar cosas que jugó en otro momento. En primera instancia, debe haber un interés por el niño en sí. En segunda instancia, tiene que haber un interés para jugar. Porque cuando uno juega sin querer jugar lo que se transforma es en un falso juego, que es muy triste, porque es alguien que hace que juega, es un “como sí”.

 

FA: ¿Hay “modos” de jugar con niños siendo adultos?

DC: Son tres posiciones en las cuales el adulto se pone y que pueden no favorecer el jugar. Una de esas posiciones que el adulto toma es la competición, es el adulto que intenta ganarle al niño a lo que sea. La otra es una posición frente al niño como instructor y la tercera, que es patética, es cuando el adulto se deja ganar de una forma descarada. Lo más importante antes de jugar es tener una “actitud lúdica”, o sea una ligazón para entrar a una tercera dimensión que es el juego y para “tolerar el disparate”.