“Pasamos de ser escuelas que enseñan a ser escuelas que aprenden”

Transcurridos casi tres meses días con la modalidad “escuela en casa”, dos equipos directivos nos cuentan experiencias y comparten sus principales conclusiones sobre obstáculos y esperanzas.

Apenas si habían comenzado las clases cuando el coronavirus puso al sistema educativo frente a uno de sus mayores desafíos de las últimas décadas: la escuela en casa. Transcurridos ya dos meses de esta modalidad, y con perspectivas de que se extienda por un plazo aún desconocido, las escuelas (y las familias) están ya más adaptadas a esta nueva realidad. Por eso, convocamos a los equipos directivos de dos escuelas que forman parte de nuestro Programa Aprendiendo a Disfrutar para poner en común experiencias y reflexionar sobre el rol de la escuela, los docentes, los contenidos y mucho más. Participaron José López, director de la escuela Nº 175 General San Martín, de San Luis, y Griselda Mucci, Viviana Romano y Judith Dulci, de la Escuela Especial Nº 501 “Portal de Esperanza” de la localidad de Salto (Buenos Aires). 

 

El desconcierto

Todos los directivos coincidieron en un punto: el inicio de la cuarentena sumió a las escuelas en un gran desconcierto. Hubo que actuar rápido, y aprender “como se pudo”. En ambos casos, nuclean a cerca de 100 personas cada una entre profesores, personal técnico, administrativo y demás. “Lo primero que tuvimos que definir fue la manera de estar conectados con todos los docentes y todos los equipos especiales. Y después, indagar sobre la manera de llegar a todos los alumnos, lo que en nuestro caso se dificulta aún más porque son alumnos con distintos tipos de discapacidades. Llegamos a la conclusión de que nuestro medio serían las llamadas de video por Whatsapp, algo a lo que casi todas las familias accedían”. Por su parte, desde San Luis admiten que tuvieron algo de ventaja, ya que toda la ciudad está conectada a una red wifi estatal y pudieron implementar aulas virtuales a través de Google Classroom (una plataforma de uso libre para educación a distancia). “De todos modos, los primeros días estuvimos trabajando y le creamos una cuenta a cada uno de nuestros alumnos, para asegurarnos que todos estuviesen listos. Y tuvimos unos poquitos casos de alumnos en zonas alejadas a los que les hicimos llegar materiales impresos o prestamos computadoras a las familias”, indica López. “Pasamos de ser escuelas que enseñan a ser escuelas que aprenden”, sintetizan Mucci y Romano, desde Salto.

 

Otra forma de hacer escuela 

Después, vinieron los desafíos pedagógicos. Los directivos coinciden en que se priorizó “mantener los vínculos, para lograr que la escuela siguiera presente para cada uno de los niños y las familias”. Y así fueron, poco a poco, encontrando nuevos lenguajes, nuevas experiencias. “En definitiva, los docentes se fueron animando”, indica López. 

Y surgieron las experiencias más maravillosas. 

En Salto, por ejemplo, interpretaron entre distintos profesores y alumnos una canción en lenguaje de señas, en video. “Nos lloramos todo”, sintetizan las directoras. Pero tanto se animaron que desde hace unas semanas comenzaron “otra forma de hacer escuela” y están dando un curso de lenguaje de señas a través de Facebook. “La verdad que teníamos dudas pero la respuesta de la comunidad fue impresionante. Tuvimos consultas desde Bomberos, o desde la Policía, porque estaban interesados en el curso”, resume Mucci. 

En San Luis, las seños de tercer grado les propusieron a sus alumnos la preparación de recetas saludables. “Fue tan buena la repercusión que hoy tenemos decenas de videos de familias cocinando saludable, incluso de otros grados. Las docentes hasta se disfrazan para mandar las consignas”, aporta el director. Como nota, agrega que alimentación saludable tendrá un espacio en el boletín de calificaciones “como una materia más, al lado de lengua o matemática”. 

 

Un aprendizaje inesperado 

Las escuelas tuvieron que hacer un enorme esfuerzo de adaptación. Un esfuerzo que implicó nervios, frustraciones, horas de trabajo multiplicadas por doquier, horarios extendidos, etc. Pero los directivos destacan vivencias muy fuertes en torno a la escuela en casa. “Nosotros sentimos que estamos más unidos como comunidad educativa, entre los docentes e incluso con las familias, que se han involucrado muchísimo. También creemos que esto va a implicar una revalorización del rol docente, y una mirada nueva sobre lo fuerte que es la palabra de los maestros”, confiesan Mucci y Romano. “Creo que también hay que tener mucho respeto por las familias y su esfuerzo. Vamos a pasar mucho tiempo con esta modalidad”, agrega López, desde San Luis.